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dumey corzo

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Juego de amor.
Don Juan morfaba en su cama,
Por supuesto con una doncella,
Ya no acariciaba la joven bella,
Confiado en el peso de su fama.

Desnuda entre velas al redentor
Gemía entre las sabanas de seda,
Esperaba ser amada, ya húmeda,
La doncella, embriagada de amor.

Tanto endulzaba Juan a sus oídos,
Que rendida callo entre sus brazos,
Despertó en ella todos los sentidos,
Fue conquistándola paso, por pasos.

La labia que tenía el gran caballero,
Conocedor del mundo y sus facetas,
Mas la ayuda, de mujeres indiscretas,
Hicieron el camino fácil, al matadero.

Pero al llegar a la alcoba preparada,
Don Juan quería seguir conquistando,
Había olvidado, no estaba deseando,
Ya el cuerpo de su doncella amada.

Perdió el contacto con sus sentidos,
La conexión con sus sentimientos,
Viviendo la gloria de esos momentos
Don Juan no sintió más sus latidos.

La joven esperaba muy excitada,
Por el hombre que alboroto su vida,
Mas no encontró nada, y sorprendida,
Se levanto de su cama, desilusionada.

No sé que me paso le decía el gallardo,
Parece que el cansancio es demasiado,
Quédate durmiendo, quédate a mi lado,
Y ya verás que soy un buen leopardo.

He visto muchas mujeres hermosas,
Pero ninguna como tu mujer, con fuego,
He visto en el jardín tantas bellas rosas.
Pero ninguna con el tamaño de tu ego.

Tantas mujeres, deseadas por hombres,
Han sido mías, con todo el abecedario,
Con cada letra, mujeres tuve a diario,
Y repetidas letras, repetidos nombres.

La doncella cansada, estaba caliente
Callo la boca de don Juan con sus dedos,
Calla señor, que con esos enredos,
No se complace una mujer ardiente.

Me hiciste sentir deseos, casi amor
Ahora me doy cuenta que no es verdad,
Solo la conquista es tu gran vanidad,
El arte de llevarme a la cama tu valor.

Ya estoy en ella, y no sabes que hacer,
Desnuda demostrando que te deseo,
Si no puedes Don Juan, que puede ser,
Si no quieres Don Juan, que mal te veo.

Tanto fue el néctar de tus labios agiles,
De tus besos apasionados, el corazón,
Que ahora, no entiendo cual es la razón,
A tu rechazo, de tus manos frágiles.

No tengo en el cuerpo ningún defecto,
Y virgen llegue hasta esta tu cama,
Como puedes decirme, que tú me ama,
Y no ver este momento, lindo, perfecto.

Don Juan entusiasmado, tomo su boca,
Acaricio su cuerpo, escucho demasiado,
Ese era su trofeo, tenerla como loca,
Y le haría el amor, hasta estar cansado.

No hay que tener prisa, ni demasiado ego,
Saber que parte del inmenso placer,
Es estar extasiado, lucido de comprender,
Que el amor es versátil en su juego.

Fin
Dumey corzo.
Pude haber tomado otros caminos,
Paradigmas de la creación, yo mismo
Lo creía imposible, estar tan caído,
Y luego ese impulso, de la emoción,
Esa chispa del deseo, hizo, el final,
De estos, por llamarlos así, versos,
Espere por esa emoción, para que
Llegara sin avisar, ya no esperaba,
No supe como terminar, este es de
Esos, que fluyo solamente con el
Instinto.

dumey corzo

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