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dumey corzo

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Abata, mi Habana
Mi habana,
La contemplo desde el alma,
Donde tengo creciendo una palma,
Donde izo mi bandera.

Mi habana,
La tránsito desde un sueño,
Allí deje incontables suelas de zapatos,
El sabor de una vieja cazuela.

La llevo como patrimonio muy mío,
Los barcos, los adoquines de la habana,
Y el eco del cañón, en el hastió.
Las casas viejas, maderos roídos,
Por el odio, sustentados por la espera,
La esperanza del retorno,
De aquel que la amo, cual si fuera.
Un palacio bajo las estrellas,

El ruido que se volvía tranvía del tiempo,
La muralla majestuoso de los recuerdos,
Y el capitolio aun en pie, orgulloso,
Sosteniendo idiosincrasias,
Ahuyentando hienas, flameando banderas.

Almacenando descontentos,
Piedras invencibles de la hoguera del miedo,
De la ciencia macabra, de aquella era.

La habana,
Llena de tambores de cuero de chivos,
De historias, que se muestran ajenas,
De portales balanceándose en la soledad,
La libertad, en febril martirio,
En muros, en piedras de incertidumbres,
Te esperan.

La habana mía,
Es y será una eterna espera de mi espíritu,
El lugar más visitado por mis fantasías,
Donde vive mi alma, mi razón, mi lealtad,
Allí donde nací, muero de nostalgia,
Allí donde soy y seré habanero.

Recorriendo las barriadas esta mi mente,
Nunca Salí de allí, aunque me aleje,
El salitre de su ventana de malecón,
Las alturas del vedado y Lawton,
Saben más de mí, que yo mismo,
Tienen más de mi, que todo mi ser.

Las iglesias, los puentes, las líneas del tren,
Hay mi habana, que destino más tardío,
Que belleza mas envidiada, e imperecedera.

Que dolor hay en tu pueblo,
En tus fachadas de entusiasmo y miedo,
En el grillete oxidado,
En la herrumbre de tus caudillos,
En las lenguas de tus verdes mendigos,
Que hoy te secuestran el linaje,
Que hoy, distorsionan tus gentes, tus paisajes,
Y visten de gris tus mágicas calles,
Tu cielo olvidado, inigualable.

Y la casita de Martí,
La que tanto visite desde niño,
Cuanto la anhelo, como si fuera mi casa,
Porque vive en mí, el apóstol,
Cada cubano que sufre,
Cada madre que llora,
Cada niño que no tiene porvenir,
Que como yo, cojera otra balsa, otro avión,
Huyendo del terror,
No de ti,
Mi habana, que después por ti,
Yo me muero.

Las playas que nunca pensé abandonar,
Me vieron partir con nostalgia,
La arena y alguna piedra aun las conservo,
Para devolvértelas algún día,
Al igual que la esperanza,
Al igual que tus colores, tus cubanos,
Tu sonrisa, tu alegría,
Todo lo que necesitas,
Porque yo solo necesito volverte a ver,
Mi habana.

Para volver a sentir mi corazón latir,
Para poder saber del tiempo,
Para respirar, con los pulmones llenos,
Para dormir en paz,
Para abrazar la novia que perdí,
Para despertar alegre, seguro, lleno de vigor,
De voluntad,
Ir a buscar el pan, salir al barrio saludar
Los que me tropiece, alguien como yo,
Cubano, mi gente.

Jugar un domino, tomar ron,
Bailar sin pena, caer sin miedo al suelo,
Gritar cualquier emoción fuerte.

Recorrerte hasta el cansancio,
Pernoctar, las noches claras, las mujeres,

Son tantos y tantos los lugares y recuerdos,
Como clavos hay en las vías de hierro.

Caminar, subir escalinatas, lomas invencibles,
Y luego sentirme como un dios al llegar arriba,
Al sentirme en mi habana.

Visitar los parques, que daban tanta sombra,
En las tardes calurosas, donde de niño jugué,
Donde de joven ame,
Donde me senté con mis amigos a conversar,
De tantas cosas.
De ti.

La habana, mi habana,
Eres mi ciudad perdida,
Mi ciudad anhelada, mi casa, mi vida.

Y esa giraldilla,
Que es el símbolo de tu teatro,
Que es también imagen de bronce,
Seguirá allí en lo alto, con su vasto en la mano,
Y yo seguiré como aquel abata,
Apoyado en mis recuerdos,
Recorriéndote por siempre sin miedo.

Y en la bolsa de abata, traeré polvo de ángeles,
En la punta de mi espada justicia,
Justicia para ti,
Besare tu suelo, tocare cada pared tuya hasta
Perder el pellejo,
Y en tus reflejos, me mirare en el espejo.

Mi habana,
Me cuesta trabajo terminar,
Es delirio, que nunca cesa, es angustia de no tenerte
Cerca,
Es un puñal, clavado en el pecho,
Cada vez que te pienso,
Cada vez que te imagino,
Cuando te pasa algo cruel, cuando cae la lluvia,
Y tu sin capa, tu sin escudo,
Tú sin miedo, bajo el sol,
Bajo el sereno.

Luego te veo majestuosa, llena de Fe,
Y sé que te levantaras, permanecerás,
Porque fuiste hecha con amor,
Fuiste hecha con materiales únicos,
Fuiste hecha por los cubanos,
Y todos te amamos.

Mi habana,
Si tengo que elegir, donde quiero volver a nacer,
No tendría otra respuesta, que la diría mi alma,
En tu ceno.
En la Habana.

Fin dumey corzo

dumey corzo

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