Está en venta el jardín de los cerezos.
Autor: MalditoCatorce
Las noches que el dolor se encabritaba,
se erizaba en el pecho, bajaba
en torbellino hasta encontrar
en mi estómago lecho.
Lucían las lunas luz adormecida
esparcida en el techo, y yo lloraba
aun por una herida
que tú no me habías hecho.
Entonces llegarían en tropel
las dudas a mi seso
y, sin simplificar el corazón,
mi seso pensaría en tu sexo.
Ya brava, como un ente individual
de poder en exceso
la lágrima me viajaría hacia el sur
a ser músculo tenso.
Así, con mi pasión entre mis manos
removiendo mi cuerpo,
un rato pasaría sin pensar
en futuros encuentros.
Y al acabar aquel viaje de placer,
salvaje, como intenso,
vuelven dolor y rabia y soledad
a ser lo que más tengo.
No hay nada tan cabal como el olvido
cuando no hay concierto
entre tu alma y un cuerpo que has perdido
en el fango del tiempo.